La lengua morada del mago,
El ajetreo del problema,
La operación intensiva del corazón
Y ahora el marca-pasos.
El florecimiento de la roca,
La sonrisa de Mona-Lisa,
Mi operación intensiva de huesos
Y la muerte rondando por los cuartos.
Hacía tiempo del tiempo,
Que no me enamoraba del viento,
Hasta que me vestí de él;
Y me enamoré
De algo que no es tuyo,
Y grité: -¡ALELUYA!
Porque ahora camino en la tierra,
Porque ya me fui.
Y me vi libre y me enamoré,
Me vi levantarme y convertirme en piedra,
Me vi sin aire de pensamiento,
Y olvidé todo lo que nos rodeó,
Me vestí de fuego
Para quemar la importancia,
La importancia que no me importa.
Y solo fui feliz de no ver nada,
De sentir vacío y vértigo,
De estar tan arriba,
Que al rescate, yo estaba ahí.