Que han sido 500 noches,
y el amanecer se va sumando,
la luna quieta indefinida
y el sol muriendo por su lado.
Las balas atravesándonos,
"sin orificio de salida",
viéndote en todos lados,
sin ganas de despedirme otro día cualquiera,
otro tono de gris.
Que quiero decirte tanto,
que no me sale.
Quiero quitarnos las ropas
para sentir frío,
quizá una razón son mil puntos para morir de risa.
Para morirnos probando la fé
y espera..
Que aún no termino de contarte
Que las piedras se hacen calizas y luego arena,
que la luz me golpea,
como lo hacen los recuerdos.
Que extraño tus brazos alrededor de mi cuello,
que extraño tus ojos y soñar con ellos,
y también los cuentos de hadas,
bajo un árbol o las estrellas.
Vale acotar el odio tajante,
que son las puñaladas que me ahogan
con tu manera corta y breve
de responderme las dudas.
Que no me salen los versos ni mirándome al espejo,
ya que hay cosas pequeñas que crecen en esta tierra de magias perdida.
y ahora solo tu me entenderías las cosas que quiero gritar,
porque sin importarte,
gritarías conmigo.
Porque aún estas,
lejos...
Entre
lo que me sangra,
y la semilla.