domingo, 21 de diciembre de 2014

El mar respira

Remontando la mar, 
tal cual el pirata y el barquero, 
sube la marea.
¡Tierra a la vista!
Suspiro,
bocanada de aire y humo 
que va disperso.
Las olas rugen y me atrapan 
como intentando gritarme algún recuerdo.
Pude despedirme de aquellas aguas 
y hasta de esa, la mujer fantasma 
de la que solo quedaban cenizas sin cuero.
Ahora era yo quien venía, 
entre verso y besos con algún poeta loco, 
que llegó con la noche vestida de frío.
Me quedaba nostalgia metida en los huesos 
y para sacarla, fumé un cigarrillo.
La orilla macabra, limpiaba en lo alto, 
las huellas de un día, las huellas del llanto.
Eso me queda, escuchar que el mar respira.